Un sismo de magnitud 6,9 sacude el norte de Chile y deja a Calama a oscuras en pleno corazón cuprífero
El temblor se registró a las 17:52 hora local con epicentro a 20 kilómetros al noreste de Calama y a 114 kilómetros de profundidad. Más de 27.000 hogares quedaron sin electricidad y 3.000 sin agua potable. No se reportaron víctimas ni riesgo de tsunami.
El norte chileno volvió a recordar su geografía. Un terremoto de magnitud 6,9 sacudió la región de Antofagasta el lunes 25 de mayo a las 17:52 hora local, según el Centro Sismológico Nacional. El movimiento, percibido entre Arica y Atacama, tuvo su epicentro a unos 20 kilómetros al noreste de Calama y a una profundidad considerable —114 kilómetros— que atenuó el daño en superficie pese a la intensidad de la sacudida.
Los servicios de respuesta se desplegaron de inmediato. La Oficina Nacional de Emergencia y el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada descartaron desde los primeros minutos la posibilidad de un tsunami. Hasta el cierre de esta edición no se reportaban heridos de gravedad. Sí se registraron, en cambio, nueve réplicas, la mayor de ellas de magnitud 4,3, y un corte eléctrico que dejó sin luz a 27.138 clientes solo en Calama, además de unas 3.000 viviendas sin agua potable a raíz de la rotura de una matriz.
"En los mercados de materias primas, lo que un sismo no rompe lo confirma: la fragilidad logística vale tanto como el yacimiento."
El interés global se mide en cobre. Calama, ciudad de más de 170.000 habitantes, es la puerta de entrada a Chuquicamata y al cinturón cuprífero que sostiene buena parte del comercio mundial del metal rojo. Antofagasta Minerals, BHP y otras operadoras reportaron que sus faenas continuaron sin interrupciones significativas; las compañías activaron protocolos preventivos y descartaron daños estructurales. Los futuros del cobre, sin embargo, mostraron una breve subida en la apertura asiática.
Más allá del episodio puntual, el sismo subraya un viejo principio: el cobre chileno —ingrediente indispensable para la transición eléctrica y para la infraestructura de los centros de datos de la inteligencia artificial— vive sobre una de las regiones tectónicas más activas del planeta. La seguridad operativa, los seguros de interrupción de negocio y la diversificación logística son, en ese contexto, parte inseparable del valor de la materia prima.
Para Capitalis Electus, conviene mirar este movimiento con prudencia y memoria. El norte chileno ha demostrado, en repetidas ocasiones, su capacidad de absorber sismos severos sin grandes pérdidas humanas, gracias a normas de construcción exigentes y a una cultura de prevención muy arraigada. La lección práctica para quienes administran patrimonio vinculado a inmuebles, infraestructura o materias primas es la misma de siempre: revisar coberturas, actualizar avalúos y verificar la solvencia de las aseguradoras antes de que la tierra recuerde, otra vez, quién manda. Esta nota es información, no asesoramiento.