Corea del Sur revisa al alza su PIB: creció un 1,8 % en el primer trimestre, el mayor avance en cinco años y medio
El Banco de Corea elevó el crecimiento del primer trimestre del 1,7 % preliminar al 1,8 % intertrimestral, el ritmo más rápido en cinco años y medio. La revisión confirma que el motor de la economía surcoreana sigue siendo el mismo: los chips y la maquinaria para centros de datos que alimentan el auge de la inteligencia artificial.
La cifra desafía la atonía que envuelve a buena parte de las economías avanzadas. El producto interior bruto de Corea del Sur se expandió un 1,8 % en el periodo de enero a marzo respecto al trimestre anterior, una décima por encima de la estimación preliminar del 1,7 % difundida en abril. La corrección al alza recoge datos más recientes de inversión en bienes de equipo y de consumo privado, y consolida el mejor dato trimestral en cinco años y medio.
El registro pulveriza las previsiones del propio banco central, que esperaba apenas un 0,9 %, y sitúa a Corea del Sur como la segunda economía de la OCDE por crecimiento en el trimestre. Detrás de la sorpresa hay un único protagonista nítido: las exportaciones, que avanzaron un 5,9 % intertrimestral, el mayor salto desde el tercer trimestre de 2020, sostenidas por la demanda global de semiconductores.
"Pocas economías ilustran con tanta claridad la nueva regla del crecimiento: quien fabrica los chips que piensan por las máquinas, crece; quien los compra, paga."
El detalle sectorial confirma la dependencia. El tirón provino de los semiconductores, la electrónica y el equipamiento para centros de datos, las tres patas sobre las que se sostiene la infraestructura física de la inteligencia artificial. Mientras la demanda de los grandes operadores tecnológicos mundiales siga en pie, la balanza comercial surcoreana cuenta con un viento de cola difícil de replicar para sus competidores.
La otra cara de esa fortaleza es su concentración. Una economía que crece a golpe de un solo complejo industrial queda expuesta a los vaivenes del ciclo de los chips, a la rivalidad tecnológica entre Washington y Pekín y a cualquier corrección en el gasto de capital de las grandes plataformas de IA. El récord trimestral es real, pero descansa sobre una base estrecha que conviene no confundir con una diversificación robusta.
Para Capitalis Electus, el dato surcoreano es un recordatorio de cómo se está reescribiendo el mapa del valor: la renta de las naciones, igual que la de los patrimonios, depende cada vez más de la exposición a la cadena de la inteligencia artificial. Esa misma concentración que hoy multiplica los beneficios es la que aconseja prudencia y diversificación a quien gestiona su capital, porque los ciclos del semiconductor han sido históricamente tan generosos como abruptos. Esta nota es información, no recomendación de inversión.