Meta recorta 8 000 empleos para financiar su apuesta total por la inteligencia artificial
La compañía de Mark Zuckerberg notifica el despido de cerca del 10 % de su plantilla y cancela otras 6 000 vacantes, en su mayor reestructuración desde el «Año de la Eficiencia».
Meta comenzó este miércoles a notificar a unos 8 000 empleados que han sido despedidos, el primer tramo de una reestructuración profunda que la compañía presenta como condición necesaria para financiar su expansión en inteligencia artificial. Los recortes equivalen a cerca del 10 % de la plantilla del grupo que controla Facebook, Instagram y WhatsApp, y constituyen la mayor poda corporativa desde la campaña conocida como el «Año de la Eficiencia», que entre 2022 y 2023 eliminó alrededor de 21 000 puestos.
La notificación se desplegó por husos horarios: los trabajadores con base en Singapur fueron los primeros en recibir el correo, a las cuatro de la madrugada hora local, y a continuación se informó a las plantillas del Reino Unido y de los Estados Unidos a medida que amanecía en cada región. A los 8 000 despidos directos se suma la cancelación de unas 6 000 vacantes que la empresa tenía previsto cubrir, de modo que el impacto total ronda los 14 000 puestos eliminados o que nunca llegarán a crearse.
"No es un recorte de supervivencia, sino de reasignación: cada empleo suprimido es capital que se redirige hacia los modelos de inteligencia artificial."
La operación no es únicamente una reducción de costes. Según la información difundida, hasta 7 000 trabajadores serán reubicados en equipos de nueva creación centrados en IA —con nombres como Applied AI Engineering, Agent Transformation Accelerator XFN y Central Analytics—, lo que confirma que el objetivo es concentrar talento y presupuesto en torno a una sola prioridad estratégica. El telón de fondo es un gasto de capital descomunal: Meta proyecta para 2026 inversiones de entre 125 000 y 145 000 millones de dólares, más del doble de lo destinado en 2025.
Desde la perspectiva de Capitalis Electus, el movimiento de Meta ilustra la nueva aritmética del sector tecnológico: las grandes plataformas están dispuestas a sacrificar volumen de plantilla para sostener una carrera de infraestructura de IA cuyo coste crece más rápido que sus ingresos. Para el inversor, la señal es ambivalente. Disciplina de costes y foco estratégico, sí; pero también una apuesta a varios años cuyo retorno aún no está demostrado. Conviene seguir de cerca si el ahorro salarial se traduce en márgenes o si simplemente alimenta una espiral de gasto que el mercado tarde o temprano exigirá justificar.