El petróleo se hunde y las bolsas celebran el acuerdo con Irán mientras la Fed inicia su primera reunión con Warsh
El crudo Brent, referencia mundial, cayó alrededor de un 5 % hasta los 82,91 dólares por barril, y el West Texas Intermediate retrocedió un 5,6 % hasta rozar los 80, después de que Estados Unidos e Irán pactaran un acuerdo preliminar que suspende el bloqueo naval y reabre el estrecho de Ormuz. El alivio energético desató una oleada compradora en Asia, Europa y Wall Street, justo cuando la Reserva Federal abre la primera reunión de política monetaria presidida por Kevin Warsh.
El detonante fue diplomático y la reacción, inmediata. El anuncio de un memorando de entendimiento entre Washington y Teherán para poner fin a tres meses de conflicto y garantizar el libre tránsito de los petroleros por Ormuz disolvió de un golpe la prima de guerra que había encarecido el crudo durante la primavera. El Brent perdió cerca de un 5 % y se situó en 82,91 dólares; el WTI cedió un 5,6 % hasta los 80,16. Para un mercado que llegó a temer el cierre del estrecho por el que circula una quinta parte del petróleo mundial, la distensión equivale a retirar de la ecuación el mayor riesgo de los últimos meses.
La euforia se contagió a la renta variable. Las plazas asiáticas llegaron a avanzar hasta un 6 %, las europeas abrieron con fuertes alzas y los futuros de Wall Street anticiparon una sesión de rebote. La lógica del movimiento es transparente: un petróleo más barato alivia la inflación importada, descomprime los márgenes empresariales y devuelve oxígeno a los bancos centrales. La firma formal del pacto bilateral está prevista para el 19 de junio en Suiza, un calendario que el mercado descuenta ya como el cierre ordenado de la crisis.
"Se ha retirado de la mesa el peor de los escenarios; ahora el mercado vuelve a mirar a los bancos centrales en lugar de a los mapas del Golfo", resumía un gestor europeo en una nota a clientes difundida esta mañana.
El cambio de foco llega en una semana señalada. La Reserva Federal inaugura este martes una reunión de dos jornadas —la primera con Warsh al frente del Comité de Mercado Abierto— de la que el viernes saldrá su decisión y la rueda de prensa del nuevo presidente. Los futuros de tipos descuentan con una probabilidad superior al 98 % que el precio del dinero se mantendrá en el entorno del 3,5 % – 3,75 %, y la encuesta de gestores de Bank of America, realizada entre el 5 y el 11 de junio, ni siquiera contemplaba una subida en lo que resta de año. El abaratamiento del crudo refuerza ese consenso.
La incógnita es de tono más que de cifras. El mercado quiere saber si Warsh, que llega con fama de halcón, confirma una posición restrictiva o si el desplome del petróleo y la desescalada geopolítica le permiten deslizar un mensaje más acomodaticio. Tras meses en los que la energía y la guerra dictaron el rumbo de las carteras, la primera comparecencia del nuevo presidente de la Fed devuelve el protagonismo a la política monetaria y a la difícil tarea de sostener el crecimiento sin reavivar la inflación.
Para Capitalis Electus, la lección de la jornada es la velocidad con la que el ánimo del mercado pasa del miedo al alivio. Un patrimonio bien gobernado no se construye sobre la euforia de un titular ni sobre el pánico de la víspera, sino sobre una asignación que resista ambos extremos. La caída del petróleo abarata coberturas y reordena las expectativas de tipos, pero los acuerdos preliminares pueden tardar en firmarse y las treguas, en consolidarse. Mantener liquidez, escalonar vencimientos y no perseguir el rebote son disciplinas que protegen el capital cuando el péndulo se mueve tan deprisa. Esta nota es información, no recomendación de inversión.